EL HECHO

Ayelén Cardozo y la Lic. Roxana Belda en Radio Cultura.
Pato fue a comprar una tarjeta de teléfono para hablar con la novia, el Lunes 16 de junio del 2008 a las 23.30 horas. Entre las personas que venían corriendo picadas, está el imputado en la causa, de nombre Víctor Hugo Altamirano, tiene 30 años, trabaja para una empresa de transporte, corre picadas hace 7 años, es conocido en el ambiente. El auto que atropelló a Pato es un Fiat Bravo, Patente DKD 963. Cuando Pato estaba cruzando, el auto de Altamirano sale de contramano con el semáforo en rojo, y automáticamente el auto lo atropella, lo tira 30 metros más adelante y Pato muere en el acto. Altamirano y las personas de los otros dos autos (un Volkswagen blanco, y un Honda Civic negro) siguieron. En la Avenida 3 de febrero siempre corren picadas, y tienen un circuito hecho: van por la avenida, doblan en una diagonal, retoman y vuelven a recorrer el circuito. Altamirano no frenó y los otros autos tampoco. Nos dicen que ellos tienen establecidas sus vías de escape, por las dudas que suceda algo de esto. Por algo van por estas calles sin semáforo, sin luces... Noemí, mamá de Matías nos dice “Con todo el dolor que implica seguir caminando, y después de muchos meses de haber perdido a Matías, no queremos más Matías en la calle, que terminen como terminó el nuestro, tirado en la calle, asesinado por un tipo que corría picadas callejeras, que en la zona de San Martín son algo común y, por lo que venimos viendo, son comunes en otros puntos del país. Las autoridades están totalmente ajenas a este hecho.”
Siguiendo con el relato, escuchamos a Ayelén, hermana de Matías: “Nosotros lo que estamos haciendo ahora es una campaña de concientización para que no haya más “Pato” en ningún lado, para que no corran más picadas y, fundamentalmente, para que la gente tome en cuenta lo que está pasando. El tema es que todos se quejan pero no hay denuncias, quizás porque no se animan. Entonces, lo que pueden hacer es contactarse con nosotros para que nos ocupemos de denunciar. Estamos solos en esto, luchamos contra un monstruo súper gigante, con medios de difusión, con gente que tiene la cultura de la velocidad instalada. Romper las reglas, acá en la Argentina ya es una costumbre. Desde nuestro lugar, seguiremos adelante, aún con todo nuestro dolor. Creemos que es necesario explicarle a la gente que la Ley 193 bis es una ley a cumplir, pero no se cumple. Así como logramos que en San Martín no se organicen más picadas, vamos a lograr que no se organicen en ningún punto del país. Quizás suena utópico, pero yo se que lo vamos a lograr. Necesitamos la colaboración de todos, aún desde su anonimato. “ Se suma a la charla Julia, amiga de Pato: “La propuesta de esta campaña publicitaria es enseñarle a la gente cómo hacer una denuncia. Que traten de identificar a los autos, que llamen al 911 porque queda registro de eso, es decir, se puede seguir esa denuncia porque la llamada queda grabada. Hay que tener la mayor cantidad de datos posible: lugar, fecha, hora y la patente del auto, aunque sabemos que es muy difícil por la velocidad que desarrollan La denuncia puede ser anónima, aunque si quieren dar nombre y apellido está bien. Pueden comunicarse con nosotros por teléfono o a través de nuestra página web, así podemos seguir de cerca las denuncias que se hagan, tratando que el municipio acuda al lugar y haga cumplir la Ley 193 bis, que no sólo engloba a la gente que corre picadas, sino a la que está alcoholizada. Las penas que contempla esta ley van de 6 meses a 3 años de prisión, y se le aplica al culpable una inhabilitación especial para conducir, equivalente al doble de la pena. En realidad, se lo tendrían que sacar, pero la primera instancia es la inhabilitación por 3 meses, la segunda es por 6 meses y en la tercera se los obliga a hacer trabajo comunitario. La idea es que la gente sepa que esto está penado, que lo puede denunciar y hacer algo al respecto. Todo esto tiene que ver con la cultura de “mirá que lindo auto tengo”, “mirá cuantas minas me levanto”...
Ayelén enfatiza el trabajo que realizan: “Por eso es que digo que peleamos con los medios de difusión, porque las propagandas que muestran autos nuevos, lo hacen a través de un tipo súper feliz manejando a una velocidad de 160 km/h. Entonces, me parece que eso está mal. Porque la gente que corre picadas no se da cuenta de la gravedad del hecho, y tampoco se da cuenta de lo que dejan atrás. Nadie se dio cuenta lo que dejó atrás Pato.” “A mi me parece una barbaridad que esto siga pasando. Todos los días la radio te dice cuántos muertos hubieron en tales avenidas, en tales cruces, y lo hacen como si estuvieran hablando del clima, del pronóstico del tiempo. Cuando uno pasa a ser el protagonista de esos hechos, cuando nuestra familia es la que atraviesa por esto, empieza a ver las cosas de otro modo: se ocupa por saber donde sucedió el hecho, qué le pasó a la víctima... Por eso hay que tener conciencia. En este país se quejan de los cortes de calles y de los accidentes de tránsito, pero no se dan cuenta que estos últimos pueden prevenirse; ya sea prohibiendo las picadas callejeras, haciendo cumplir las reglas de tránsito, las normas viales y la vida de las personas”, nos dice Julia, con mucha preocupación. Con indignación y dolor, Noemí nos dice “Que se corren picadas en San Martín lo sabe todo el mundo. Nosotros vivimos a media cuadra de la avenida, entonces escuchamos los ruidos de los motores, el arranque, las frenadas. Pero cuando vos hablás con la Policía te dicen que no se puede hacer nada porque no hay ninguna ley. Pero en Marzo del año pasado se sancionó una ley que pena las picadas, son un delito. Evidentemente, los accidentes de tránsito no son nada para la Justicia, a los que mueren de esta manera no les dan importancia, por eso las penas para estos asesinos al volante no van más allá de los 3 años, y son excarcelables. Nosotros no podemos molestar al señor Altamirano porque está penado por la ley. Los asesinos tienen protección legal, por lo tanto no podemos hacer nada. De todas formas, somos gente de paz, y no pensamos en cosas malas. Sólo queremos que se cumpla la ley, que se haga justicia por Matías. En las reuniones no tenemos malos pensamientos, lo lamentamos por ese señor Altamirano porque realmente va a ir preso. Desde mi punto de vista, el fiscal Domínguez que está trabajando en nuestra causa, lo hizo muy bien. Hizo todas las investigaciones él solo, citó a 20 testigos, hizo ruedas de reconocimiento...
En fin, está todo bien encaminado. Pasa que acá tienen muchos más derechos los imputados que nosotros, los familiares de la víctima. Entonces, el imputado pide excarcelación (porque está acusado de homicidio simple, que implica una condena a cumplir, si queda esto en el juicio) porque no quiere esperar su condena preso. Entonces el fiscal está pidiendo que se adelante el juicio porque es una persona peligrosa en la calle, porque sigue manejando.” “Hay algo que no aclaramos –nos dice Julia- las picadas se corren en la avenida Presidente Perón, adelante del Destacamento 2 de la Policía. Esto no me sorprende. Desde que venimos organizando todo esto, me ha pasado de tener que ir a pedir un móvil al Destacamento, porque las picadas se corren por donde hay una matinée bailable adonde concurren muchos chicos que no advierten el peligro y circulan por la calle.” Reflexionando sobre la situación, Ayelén apunta: “Yo siempre digo que hay que estar en los zapatos de cada uno, aunque no sea necesario llegar a eso. Yo no quisiera que ninguna chica pase por lo que yo paso todos los días, cuando me levanto y no veo a mi hermano. Y no se que hubiese pasado si hubieran atropellado a alguien conocido. El dolor es el mismo. Tenemos que resaltar que la gente es muy solidaria. Desde los testigos que vinieron al velatorio de Pato hasta los que te ven pegando afiches y te piden uno para pegarlo en sus locales, o para enviarlo por mail y queremos aprovechar para invitar a todos quienes quieran ayudarnos, a que se acerquen. Somos 10 personas trabajando en las reuniones y la verdad que es mucho lo que hay que hacer. Sobre todo porque somos chicos, y en las reuniones discutimos, pero por suerte están mi mamá, mi papá y mi tía que son los mediadores. Si se suman más chicos nos vendría muy bien. Yo lei una nota en Clarín donde hablaban los corredores de picadas sobre su organización (handy, mensajes de texto, chat, etc.) Se justificaban diciendo “Sumamos una estrellita más al cielo”, refiriéndose a las víctimas. Yo sentí mucha indignación al pensar que mi hermano era considerado así. La web está llena de videos donde se ven a los chicos corriendo por San Martín. Salen de un lugar que se llama Sancho Panza y a lo largo de 8 cuadras corren sin respetar semáforos. Nosotros identificamos el lugar porque es la avenida donde vivimos. “ Julia resalta la labor de alguna autoridades, contándonos que “el intendente de San Martín, el doctor Ricardo Ivoskus, nos ayudó bastante con el tema de los festivales y en todo lo que pueden, nos dan una mano. Con los festivales fuimos criticados, porque se preguntaban cómo podíamos hacerlos si estamos de duelo, pero nos pareció la mejor forma de llegar a los más chicos” “Los chicos son los que más se mueven en ese grupo –dice Ayelén- a pesar que el que mató a mi hermano tiene 30 años.
Hicimos los festivales en puntos estratégicos donde sabemos que se reúne la juventud. No se como se hace para llegar a ellos y que piensen en lo que está pasando. Tal vez llegar a los padres de esos chicos que, seguramente, son los que les mantienen los autos esos que son tan caros. Creo que los papás deberían ponerse en el lugar de los que perdieron a sus hijos. Hoy por hoy nosotros vamos a seguir adelante con esta lucha, aquellos que corren están avisados que los vamos a seguir a todos lados haciendo denuncias, esperando que las Fiscalías nos respondan.” Noemí finaliza la charla diciéndonos: “Vamos a seguir repartiendo volantes para concientizar a los ciudadanos; de modo que tengan una opción para darnos una mano y para aprender y ayudarse a ellos mismos. Gracias a todos los padres que se sienten unidos por el mismo dolor” |